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BANCO DE PROBLEMAS

¿Agredir es de machos?

La problemática identificada consiste en los estereotipos de masculinidad y feminidad y su relación con la aceptación de la agresión.

Esta es una problemática, principalmente, social y cultural que se presenta a diario porque los conceptos de masculinidad y feminidad determinan los comportamientos admisibles y censurados para cada género. Entonces, estas construcciones de roles establecidos invitan a la aceptación de la agresión proveniente de los hombres desde que se educa a los niños a reprimir sus emociones, a no llorar, a defenderse como hombre y se comparte una creencia común de justificación de mayor agresión por el hecho de ser hombre. Por ello, la sociedad tiende a elogiar socialmente a los hombres que solucionan sus problemas con violencia porque se naturalizan actos que en ninguna circunstancia deben ser tomados como el estándar normal. De esta forma, se siguen repitiendo estos actos sin considerar que aparte de afectar a las personas física, psicológica y emocionalmente, conlleva a las víctimas en numerosos actos a conductas antisociales, depresión y ansiedad. Además, al ser una construcción de la sociedad no es ni biológica ni inalterable1.

Por otro lado, según las evidencias de la revista Forensis2 se da sustento estadístico y en situaciones cotidianas a la existencia de esta problemática que incluso se convierte en un problema de salud pública. Forensis concluye a los hombres como principales victimarios, a los hombres como principales víctimas de violencia interpersonal y a las mujeres como principales víctimas de violencia intrafamiliar. Asimismo, identifica como principales desencadenantes de la agresión la intolerancia y el machismo. Las evidencias muestran que de las víctimas de violencia interpersonal el 65,39% fueron hombres y el 34,61% fueron mujeres. De acuerdo con las manifestaciones de las víctimas, el 70,61% de las mujeres y el 49,58% de los presuntos agresores fueron personas conocidas por la víctima. Además, la tendencia de violencia se invierte en el caso de violencia intrafamiliar en el que las víctimas fueron 59,78% mujeres y 49,58% hombres.

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